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sep 26

La nación inventada

Tag: Historia Ignacio Escolar @ 12:54

Los pueblos tienen derecho a sus mitos fundacionales, a sus leyendas, a esas mentiras y medias verdades que sirven de argamasa para construir una identidad real que forja una conciencia colectiva y anima su camino sobre la historia. No es una exclusiva de Castilla, es un elemento común en el nacimiento de la mayoría de las naciones, que desde Roma a Estados Unidos han levantado su identidad, tan real como su poder en la Tierra, sobre bases mitológicas. Es tan común como legítimo. Pero quizá los pueblos tienen también el deber de conocer la verdad, de saber qué se ocultó, qué se exageró, qué se manipuló y qué se inventó. Cómo de sólidos son esos pilares; qué hay ahí abajo, en los cimientos castellanos sobre los que después se levantaría el casón de España. Quiénes son los verdaderos padres de esa identidad inventada, los vencedores que reescriben la historia: en qué forja, en qué momento y por qué motivo se fundió el acero de Castilla, esa poderosa aleación de realidad y ficción, de historia y de leyenda.

El párrafo está en el prologo de La nación inventada, una historia diferente de Castilla: mi primer libro. Saldrá a la venta esta semana, el jueves 30 de septiembre. Lo he escrito junto con mi padre, Arsenio Escolar, porque los dos somos de Burgos, porque nos apasiona nuestra historia y porque pensamos que esa época es tan trascendente como desconocida.

Ninguno de los dos somos historiadores, ni pretendemos serlo. El libro es un trabajo periodístico, en el que hemos utilizado las técnicas de nuestra profesión para intentar contar de forma amena pero rigurosa unos siglos en los que se sientan las bases de la España actual. Es una obra divulgativa donde no damos ninguna noticia: lo que explicamos sobre los mitos castellanos hace ya algunos años que está en los libros académicos de los historiadores. Pero sí sorprenderá a los que, como yo, nos han educado en esa historia popular, tan presente hasta hace tan poquito, que presentaba esos siglos como la caricatura de un tebeo del Capitán Trueno, de moros contra cristianos.

Mi padre, en su blog, cuenta algo más sobre cómo se gestó nuestro libro y publica también un pequeño adelanto. Por mi parte, os dejo con otro de los capítulos: El Camino de Santiago. Espero que os guste.

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El Camino de Santiago

Cuesta encontrar en la historia de España un falso mito más repetido y evidente que el de la tumba de Santiago el Mayor, ese apóstol que se sabe que murió en Jerusalén y que dicen que está enterrado en Galicia. Alrededor de tan obvio disparate se ha construido, durante siglos, toda una serie de artificiales evidencias destinadas a probar una leyenda que sólo se sostiene, y con dificultad, desde el punto de vista místico; desde la óptica de los milagros. Hace ya tiempo que no queda historiador que aún defienda que los huesos que descansan en la catedral de Santiago de Compostela son los del apóstol Santiago. “Pese a todos los esfuerzos de la erudición de ayer y de hoy, no es posible alegar en favor de la presencia de Santiago en España y de su traslado a ella una sola noticia remota, clara y autorizada”, escribió en 1971 Claudio Sánchez-Albornoz. “Todo hombre moderno, dotado de espíritu crítico, no puede admitir, por católico que sea, que el cuerpo de Santiago el Mayor repose en Compostela”, sentenció Miguel de Unamuno ya en 1922. Sin embargo, como tantas otras mentiras en esta historia, la falsa tumba del apóstol es de una trascendencia muy real, de una importancia mayúscula. No se entiende ni Castilla ni la Península sin el Camino de Santiago, sin la ruta de peregrinación y los tremendos cambios sociales, económicos y políticos que provoca la fe ciega en la reliquia. Pero antes de analizar sus consecuencias, vayamos primero a la leyenda.

Primer tercio del siglo IX. Según algunos testimonios franceses, interesados en meter en la película a Carlomagno, en el 813. Probablemente algo después, entre el 820 y el 830. Son los primeros años del reino astur, cuando la capital cambia de Covadonga a Oviedo. Castilla ni siquiera existía aún como condado. Un ermitaño cristiano de nombre Paio (o Pelayo) dice ver unas extrañas luces, algo así como unas estrellas fugaces, sobre un monte deshabitado. El tal Paio convence a otro tal Teodomiro, obispo de Iria Flavia, el principal municipio de la zona, para que le acompañe de expedición al misterioso monte iluminado. Allí encuentran una tumba con tres cadáveres, uno de ellos degollado, con la cabeza bajo el brazo. Gracias a la divina señal estelar y a las avanzadas técnicas forenses de la época (siglo IX, insistimos), dan por probado que los muertos son el apóstol san Jacobo –también conocido como san Iago, san Yago, san Diego o san Jaime; o lo que es lo mismo: Santiago– junto a dos de sus discípulos.

Ante tal descubrimiento, piden al rey Alfonso II el Casto que financie una pequeña iglesia sobre la magna reliquia. Poco ruego necesitaba el monarca asturiano para hacerlo. Por aquellos mismos años, en la catedral de Oviedo se estaba desarrollando el culto a otras reliquias, las de la Cámara Santa, algunas tan espectaculares como la presunta arca donde se guardaron los restos de Jesús y de la Virgen en Jerusalén, y el santo sudario de lino que habría cubierto la cabeza de Jesús tras morir. El rey fue generoso y financió la construcción de la iglesia que le pedían los gallegos, que acabaría convertida en la catedral de Santiago de Compostela, uno de los mayores centros de peregrinación de la cristiandad. En el favor de los peregrinos, pronto se puso muy por delante de la Cámara Santa de la catedral del Salvador de Oviedo. Aunque aún hoy algunos ovetenses dicen, con cierto aire de suficiencia, que quien va a Santiago y no al Salvador visita al siervo y desdeña al señor.

Volviendo al monte iluminado. ¿Qué hace pensar a los dos gallegos, si es que directamente no se lo inventaron, que ese cadáver degollado, un tipo de muerte bastante habitual en aquellos tiempos, corresponde al apóstol fallecido ochocientos años antes y a unos cuatro mil kilómetros de distancia? Otra leyenda. Desde el siglo VI circulaba por Europa el mito de que Santiago había viajado por la Hispania romana trayendo el Evangelio. El origen es una frase en un texto bizantino de dudosa credibilidad histórica, que más tarde recoge otro autor inglés en el 650: “Jacobo, que se interpreta Suplantador, hijo de Zebedeo, hermano de Juan, predicó en España y lugares de Occidente; murió por la espada bajo Herodes y fue sepultado en Acaya Marmárica el 25 de julio”. Sin embargo, la noticia de la evangelización hispana de Santiago no llega al lugar de su teórico origen, a la propia Península, hasta un siglo después de la traducción bizantina, hasta el VII, aunque sin dársele demasiada importancia.

Tras la invasión musulmana, con los cristianos de la Península mucho más necesitados de milagros, la leyenda de los viajes hispanos se hace tan popular que Santiago asciende a la categoría de patrón de Hispania. El título se lo otorga, a finales del siglo VIII, Beato de Liébana, un culto monje del Monasterio de San Martín de Turieno, en el extremo occidental de la actual Cantabria. Pocos años después de ser nombrado patrón, ¡oh, casualidad!, aparece su tumba justo en el pequeño rincón de la Península que controlaban los cristianos.

Para entonces, los detalles de la evangelización hispana de Santiago ya eran mucho más profusos que esa escueta frase bizantina de la que nace todo el invento. Según una de las versiones, Santiago había desembarcado de su viaje a través del Mediterráneo por Galicia (para acortar, se entiende), después de cruzar las columnas de Hércules y bordear la costa atlántica, llevando la palabra del dios verdadero de norte a sur de la Península. Estudios actuales demuestran que no, que el cristianismo llegó en el siglo II a través de las provincias romanas de África y, además, lo hizo en la dirección inversa: de sur a norte. Galicia, de hecho, fue de las últimas zonas cristianizadas.

Pero la mayor contradicción con el descubrimiento de Paio y el obispo Teodomiro está en la propia Biblia. Según se narra en el quinto libro del Nuevo Testamento, el titulado como Hechos de los apóstoles –uno de los de mayor consistencia histórica–, Santiago murió en Jerusalén en el año 44. Fue decapitado por orden de Herodes; es uno de los primeros mártires cristianos. Para salvar este pequeño inconveniente, alguien inventa un mito posterior al del descubrimiento de la tumba: que el cadáver fue trasladado tras su muerte. Que Santiago –antes, durante o después de esos viajes por Hispania de los que no se tiene noticia hasta pasado medio milenio de su muerte– hizo varios discípulos en sus viajes. Que dos de esos discípulos estaban con él cuando fue degollado en Jerusalén. Que robaron el cadáver y se lo llevaron, ¡dónde mejor!, de vuelta hasta Galicia. Que lo enterraron en secreto. Que no se sabe muy bien cómo, los dos enterradores también acabaron con sus huesos en la tumba. Que nadie reparó en la reliquia durante ochocientos años de nada.

La leyenda milagrosa, por si no fuese ya un relato lo suficientemente inverosímil, explica también que los discípulos y el santo muerto hicieron el viaje de vuelta en un “barco de piedra”, que navegó desde la costa del actual Israel hasta la gallega ría de Arousa guiado por los ángeles. Ese barco de piedra flotante, un mito de origen céltico, engarza con el Acaya Marmárica del que habla el texto bizantino, que en realidad significa que Santiago fue enterrado en Marmárica (una región africana entre Libia y Egipto, que también aparece en la Biblia como el lugar del sepulcro del apóstol), pero que interesadamente se traduce como “arca marmárica”: el arca de piedra. Otra versión moderna, medio metro más plausible, dice que esa pétrea embarcación era en realidad un barco que transportaba piedra; aunque no está muy claro qué necesidad había en la ría de Arousa de piedras de Oriente Medio.

Este barco de piedra y Santiago también están en el origen de otra reliquia cristiana, el pilar de Zaragoza: una pequeña columna sobre la que cuentan que se apareció la Virgen, que aún vivía, para animar al apóstol durante su supuesta gira hispana a la altura de Caesar Augusta (hoy Zaragoza). Y en Muxía, en la gallega Costa da Morte, también visitó la misma Virgen al santo, esta vez a bordo de uno de esos sorprendentes barcos de piedra flotante. Aún se puede visitar allí la supuesta quilla de esa peculiar embarcación, una enorme losa de piedra que dicen que se mueve si el que se sube encima es un ser puro, libre de todo pecado. De momento, que se sepa, no ha vuelto a flotar.

Sobre tan pétreas evidencias se levanta uno de los principales centros de peregrinación de toda la Edad Media en Europa: una tradición que todavía lleva a decenas de miles de personas cada año hasta Santiago de Compostela. El 15% del PIB de la ciudad depende hoy del turismo que, en gran medida, genera el Camino. Con todo, ese porcentaje es ínfimo si se compara con la riqueza que supuso esta reliquia para la antigua Compostela, una ciudad que, literalmente, se levanta sobre la tumba de Santiago, primero gracias a los generosos donativos que el obispo Teodomiro consigue para su parroquia por su descubrimiento, incluidos los de Alfonso II, y después por el dinero que dejan los peregrinos, que, poco a poco, empiezan a llegar desde toda Europa. Aunque un camino no es sólo su final: también es su recorrido. Para la Castilla medieval, por donde transcurre un amplio trayecto de la ruta de peregrinación desde Europa, el Camino de Santiago es casi la única vía de comunicación con el resto de la cristiandad, el principal dinamizador de su economía, su religión y su cultura, especialmente entre los siglos XI a XIII; la ruta por dónde llegan el arte, las nuevas ideas, las reformas religiosas, los aliados bélicos y por supuesto el comercio, el dinero. Alrededor de la economía que trae la peregrinación se desarrolla también en Castilla la burguesía: mercaderes, cambistas, artesanos… Burgos es, de hecho, una ciudad casi tan hija del camino como la propia Santiago de Compostela.

Pero lo que alimenta el camino no es el dinero, sino la fe. Por eso es irónico que uno de sus grandes impulsores sea, de forma inesperada, un infiel: nada menos que Almanzor, que destruyó la ciudad levantada sobre la tumba del apóstol a mediados del mes de agosto del 997. El dictador musulmán arrasó Santiago de Compostela y se llevó a Córdoba las campanas de la iglesia a lomos de esclavos cristianos. Dicen algunas crónicas que sus caballos entraron en el templo y usaron la pila bautismal como abrevadero. Aunque, según la leyenda, respetó la tumba del apóstol y también a un monje que la guardaba. El principal testimonio sale de un historiador musulmán del siglo XIII, Ibd Idhari, que a su vez resume la narración de otro cronista del siglo X, Ibn Hayran:

“Almanzor, habiendo llegado por estos años al punto más alto de su poderío, socorrido por Dios, como lo estaba, en sus guerras contra los príncipes cristianos, marchó contra la ciudad de Santiago, situada en Galicia, y que era el santuario cristiano más importante, tanto de España como de las regiones colindantes de la Gran Tierra. La iglesia de esta ciudad era para ellos lo que la Kaaba para nosotros; la invocaban en sus juramentos y a ella se dirigían en sus peregrinaciones desde los países más alejados, desde Roma y desde más allá.

La tumba que visitan, según ellos pretenden, es la de Santiago, el cual era entre los doce apóstoles el más íntimo de Jesús, y al que llamaba su hermano porque siempre se encontraba junto a él; ciertos cristianos dicen que era hijo de José el carpintero.

(…) Después de haberlo enteramente arrasado fueron a acampar delante de la orgullosa ciudad de Santiago el miércoles 2 saban [11 de agosto]; todos los habitantes habían huido y los musulmanes se apoderaron de todo cuanto encontraron y demolieron las construcciones, las murallas y la iglesia, de modo que no quedó ni huella de las mismas. Sin embargo, la guardia colocada por Almanzor hizo respetar la tumba del santo e impidieron que sufriera ningún daño, pero todos los hermosos palacios tan sólidamente construidos fueron reducidos a polvo, hasta el punto de que nadie podía sospechar que hubieran existido la víspera.

(…) En Santiago, Almanzor no encontró a nadie más que a un monje sentado junto a la tumba, al que preguntó por qué estaba allí: “Para honrar a Santiago”, respondió el monje. El vencedor dio órdenes de que lo dejaran tranquilo”.

No se sabe si Almanzor fue tan generoso y aquel monje tan valiente. Tal vez fue el miedo supersticioso del caudillo cordobés, o simplemente una concesión a las tropas cristianas que le acompañaban en aquella aceifa –junto a Almanzor, contra Santiago de Compostela, cabalgaron varios nobles leoneses–. Otra versión de esta historia dice que los huesos se salvaron de un modo bastante menos heroico: porque ese mismo monje, probablemente el obispo Pedro Mezonzo, escondió las reliquias en un valle apartado hasta que el ejército invasor abandonó Galicia. De una manera o de otra, la iglesia y toda la ciudad fue reducida a cenizas, pero de ellas la peregrinación renació aún con más fuerza.

La humillación que Almanzor inflige sobre toda la cristiandad, de forma consciente y calculada –por eso se lleva a varios cronistas ‘empotrados’ en la expedición, para que cuenten cómo arrasa aquel sitio sagrado que es “como la Kaaba”, pero en cristiano–, provoca como reacción el respaldo del resto de Europa. Ya es una cuestión de fe. Santiago, un patrón de España al que entonces dedicaban menos iglesias que al local San Isidoro de Sevilla, se convierte en el anti Mahoma. Al igual que hacían los musulmanes con el profeta, al que invocaban con alaridos (una palabra de origen árabe), los cristianos responden “¡Santiago y cierra España!”, donde cerrar no sólo significa guardar, sino también, según el diccionario de la Academia, “trabar batalla, embestir, acometer”. Es un grito de guerra. El mito del Santiago Matamoros llena de moral a las tropas y, según las cuestionables crónicas de la época, se aparece en varias ocasiones, a lomos de un corcel blanco, para ayudar a los cristianos contra el sarraceno infiel.

Las noticias de la profanación por Almanzor de Santiago de Compostela, el defensor de la cristiandad, con seguridad llegaron a Francia, y es allí, en el monasterio de Cluny, donde el Camino encuentra a su gran aliado. La Orden de Cluny ya es en ese momento la orden monástica más pujante de la cristiandad. Nace de una reforma benedictina revolucionaria para su tiempo: una organización que no permite ni al poder laico ni incluso al propio Papa disponer de sus bienes, que hace del monasterio una organización casi completamente independiente. A su vez, la abadía de Cluny se despliega con muchos otros cenobios por toda Europa que responden a una estructura centralizada, que obedecen a Cluny: al abad de los abades, una persona que sólo responde ante Dios y, en teoría, ante el propio Papa. Pero Cluny no es un rival de la Santa Sede, es más bien un aliado: su principal fuerza contra las cada vez más numerosas herejías y también contra el poder terrenal de los reyes y nobles laicos.

Si Santiago de Compostela es, salvando las distancias, el mayor destino turístico de Europa en aquellos siglos, Cluny es a su vez el principal touroperador de la época. La orden utiliza sus monasterios para promocionar la peregrinación a Santiago. Era una red inmensa: en el siglo XII llegaron a contarse 2.000 prioratos por toda Europa con más de diez mil monjes, sometidos a la disciplina del abad de Cluny. A cambio, los reyes de Castilla, León y Navarra proporcionan a la orden generosos donativos. En el año 1080, Alfonso VI, en aquel momento casado con la francesa Constanza de Borgoña, nombra abad del Monasterio Real de San Benito, en Sahagún, en medio del Camino, al cluniacense Bernardo de Sedirác, que se ocupa de aplicar la reforma gregoriana y de sustituir en las iglesias castellanas la liturgia hispánica por el rito romano. El monasterio de Sahagún, el cenobio más importante de la época en la Península, el Cluny de León, recibe también del rey Alfonso VI un generoso fuero que otorga a los monjes, entre otras cosas, el monopolio del horno para cocer el pan. Tales privilegios acaban provocando una serie de revueltas de los vecinos de Sahagún contra el monasterio que obligan a modificar el fuero. Es una de las primeras victorias de lo civil sobre lo religioso, del concejo sobre el monasterio; aunque fue una victoria pasajera. A la larga, ganaría una vez más la Iglesia frente a los burgueses, que incluso llegaron a ser excomulgados por las sucesivas revueltas de la villa frente al monasterio.

En el siguiente siglo, en el XII, la peregrinación llega a su momento de máxima expansión con una bula del Papa Calixto II que concede el perdón de todos los pecados, la indulgencia plenaria, a todo aquel peregrino que visite la tumba de Santiago los años jubilares: aquellos en los que el día de Santiago, 25 de julio, cae en domingo. Para Compostela, es un chollo frente a Roma, su gran rival en materia de peregrinaciones (Jerusalén era un destino suicida): mientras que en Roma el jubileo sólo llega cada 25 años, una vez en la vida media de una persona de la época, en Compostela hay jubileo más o menos cada seis calendarios. El Camino se llena de peregrinos y con ellos también llega la primera gran obra pública de los reinos cristianos: los puentes, los hospitales y los caminos; la infraestructura del negocio.

Uno de los peregrinos es un francés, Aimerico de Picaud, que llega a Santiago de Compostela en el año 1143 y escribe la primera guía del Camino, recopilada en el Códice Calixtino, un manuscrito donde también se recogen todas las leyendas ya resumidas sobre el hallazgo de la tumba y otros milagros y que hoy se conserva en Compostela. Picaud, en su viaje, no deja muy bien parados a los cristianos hispanos de la época, unos pueblos incultos y atrasados bajo los ojos de este religioso francés. Los navarros y vascos “torpemente visten y torpemente comen y beben”. “Si los vieres comer, los considerarías perros o cerdos. Si los oyeres hablar, te acordarías de los perros que ladran, pues tienen una lengua de todo punto bárbara”. “Navarro o vasco matan, si pueden, por una moneda a un galo”. Los castellanos tampoco quedan mejor parados, aunque Picaud los denomina ya en el siglo XII como españoles, en contraposición con los vascos y navarros: “Pasado Montes de Oca, a saber, hacia Burgos, siguen las tierras de los españoles, esto es, Castilla y Campos; esta tierra está llena de riquezas, con oro y plata, feliz, con tejidos y yeguas fortísimas, fértil en pan, vino, carne, pescados, leche y miel; sin embargo, está desolada de árboles y llena de hombres malos y viciosos”. Picaud sólo salva a los gallegos: “Las gentes gallegas concuerdan mejor que las demás gentes españolas con las nuestras francesas, por las costumbres cultas; pero se las tiene por iracundas y litigosas en gran manera”.

Picaud, es evidente, no quedó muy satisfecho del viaje, tampoco de la gastronomía local: “Si en alguna parte de España y Galicia comiereis el pez que el vulgo llama barbo, o el que los de Poitou llaman alosa, y los italianos clipia, o anguila, o tenca, sin duda moriréis próximamente, o enfermaréis. (…) Todos los pescados y las carnes vacunas de toda España y de Galicia comunican extrañas enfermedades”. También se queja Picaud de los cobradores de portazgos, que se aprovechan para timar al peregrino: “Salen al camino a los peregrinos con dos o tres dardos para cobrar por la fuerza los injustos tributos, y si alguno de los transeúntes no quiere dar las monedas a petición de ellos, los hieren con los dardos, y con esto les quitan el censo, afrentándolos, y hasta las calzas los registran”.

Como se ve, el Camino de Santiago en este siglo no era como los actuales paseos en bici. Pero a pesar de la mala prensa y de tantas dificultades, la fe en Santiago, animada por Cluny, consigue llenar la ruta durante varios siglos, que dejan innumerables beneficios económicos y culturales a Castilla y a los demás reinos cristianos por donde pasa. El declive llega en el XIV, con la peste negra. Después, el cisma protestante prácticamente acaba con la peregrinación: “No se sabe si allí yace Santiago o bien un perro o un caballo muerto”, escribe Lutero, que plantea una duda interesante: si resulta altamente improbable que los huesos encontrados en Galicia pertenezcan al apóstol, entonces, ¿de quién son?

Hay varias hipótesis. Una, muy extendida y que respaldaba, entre otros, Unamuno: que se trata del cadáver de Prisciliano. Al menos este ilustre degollado sí era gallego, oriundo de Iria Flavia para más señas: un importante obispo hispano, el primer cristiano condenado a muerte por herejía. Su legado, el priscilianismo, fue una doctrina cristiana de tanta trascendencia que incluso dos siglos después de muerto su fundador los concilios debatían sobre sí era o no herejía. Prisciliano fue decapitado en Tréveris en el 385 y, según esta teoría, sus discípulos recuperaron después el cadáver para llevarlo de vuelta a su natal Iria Flavia. Es posible que sea cierto: Tréveris no pillaba tan lejos como Jerusalén.

Otra opción es que el muerto dado por santo puede, simplemente, ser cualquiera. La tumba que encontraron Paio y el obispo Teodomiro no era un mausoleo perdido, sino parte de un cementerio de origen céltico y que fue usado por todos los que por allí pasaron: los romanos, los suevos o los visigodos. Una investigación arqueológica, ordenada en 1878 por el cardenal Miguel Payá Rico, encontró, bajo el altar mayor de la catedral, una cripta rectangular, aparentemente un sepulcro romano. Para disgusto del cardenal, la cripta estaba vacía, aunque aseguran que después encontraron los huesos del famoso decapitado y sus dos supuestos discípulos escondidos en una urna detrás del altar mayor, donde se supone que los ocultó a toda prisa otro arzobispo compostelano en 1589, cuando el pirata Francis Drake asaltó la ciudad. Las dudas sobre la autenticidad de esos huesos no desalentaron al cardenal Payá Rico, que consiguió que el Papa León XIII decretase una bula en 1884 dando por auténticas las reliquias.

Pese a todo, la peregrinación no volvió a renacer con fuerza hasta finales del siglo XX, cuando otro milagro llegó a Galicia: el modelo autonómico español. Fue la Xunta de Galicia quien relanzó el Camino. En 1970 apenas hay registrados 68 peregrinos. En el 71, año jacobeo, fueron 451. En 1982, otro año de indulgencia plena, ya fueron 1.868 y durante la década de los noventa el número de peregrinos se dispara hasta alcanzar en el jacobeo de 1999 los 154.613. El Camino, además de una tradición religiosa, es también un incentivo turístico que, como vende la Xunta en su web promocional, “hoy se ha convertido, gracias a sus elementos culturales y paisajísticos, en una ruta de contacto entre diferentes gentes y culturas”. Ya no es sólo una peregrinación religiosa; y lo de menos, a estas alturas del cuento, es la verdadera identidad de esos huesos que tanta huella han dejado en la historia.

150 comentarios en “La nación inventada”

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  1. #101 mi libro dice:

    dejó un hueco que -hoy- cualquiera quiere rellenar.

    http://www.youtube.com/watch?v=-1cTIUc7cJc&feature=related

    qué pena.

  2. #102 emigrante dice:

    Me ha gustado, enhorabuena por el trabajo y que tengais éxito. Tengo, no obstante, que señalar una errata: Treveris no está en Francia sino en Alemania (a menos que haya una segunda ciudad en Francia que se llame igual). En alemán se llama Trier, presume de ser la ciudad más antigua del país y patria chica del emperador Constantino el Grande. Lo sé de primera mano porque mi mujer nació allí.

    #56 Darth
    Curiosamente hoy en día para muchos latinoamericanos todos los españole nos llaman gallegos.

  3. #103 Ignacio Escolar dice:

    #102, tienes razón. Lo apunto para la segunda edición.

  4. #104 lalo dice:
    | Ver comentario »
  5. #105 Ignacio Escolar dice:

    #104 Díselo a la RAE. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=chollo

    Por cierto, cada vez que alguien pone tres signos de interrogación o de exclamación seguidos, un académico de la lengua llora.

  6. #106 Oscar dice:

    NACHO, ¿LO PUBLICARÁS EN FORMATE E-BOOK O TENDRÉ QUE LEERLO PIRATEADO?
    SI LO PUBLICAS EN EPUB DIME DONDE PUEDO COMPRARLO

    GRACIAS

  7. #107 alarifer dice:

    respetado ignacio,

    te habla un paisano. y un quinto.

    ayer curioseé -quizá en exceso- los comentarios sobre vuestra próxima publicación aquí, en la bitácora de tu padre y en el diario que dirigiste.

    la gente se tira a juzgar algo no leído aún, en función de sólo extractado. perdonémonos (tod@s), porque no sabemos lo que hacemos.

    pero hay algo que habrás de entender -te sugiero- que tiene un complicado encaje sentimental para miles de lectores que ven cómo se pretende dar un inteligente paso hacia adelante, contándonos a l@s castellan@s que “los reyes magos son los padres” en un medio -’público’- que tiene a gala el respetar sensibilidades nacionales de otros lugares ibéricos (sin osar -se sospecha que temerosos- plantear esos irreverentes e inteligentes “pasos hacia adelante” en sus casos).

    lo que para ell@s no se toca (aún), en el caso castellano sí se ‘desempolva’ (con audacia). la situación sociológica del país (castilla) no sé si da como para que estos sagaces ejercicios no hundan, aún más, algo que es necesario para tirar adelante en cualquier sociedad: la autoestima grupal, y no sé si sólo de clase o futbolística.

    eso es lo que tocáis, no dudo que de modo acertado, a much@s paisan@s, mientras -”tua culpa”- lo sacralizas/te en otr@s ‘compeninsulares’, en el periódico que tanto te debe. ruégote que lo sopeses.

    por lo demás, mi opinión como castellano es inexistente sobre lo (aún) no leído. pero si -va por donde me imagino y cuestionáis nuestros particulares “los-reyes-magos-CLARO-que-existen” nacionales- a quién sino a dos burgaleses les corresponde hacer eso. a otr@s les tocarán otros estudios geo-socio-históricos.

    que viniesen de fuera a hacérnoslo sería lo triste… y si a l@s otr@s ibéric@s les faltan relativizadores de lo propio, que arreen.

    gracias por movernos por dentro y por hacernos leer.

  8. #108 Inconexo dice:

    Lo dijera quien lo dijera, un corazón noble ensanchece el espíritu.

  9. #109 Inconexo dice:

    #105 Ignacio Escolar

    Y si no hay signos de apertura el desequilibrio es aún peor.

  10. #110 emigrante dice:

    En cuanto a la parte que anticipa Escolar padre, me ha llamado la atención el paralelismo entre la leyenda fundacional del estado castellano y la del Israel de la Bilia. Los jueces como precusores de los reyes y con su Sansón Campeador y todo. Dicen que la Historia siempre se repite, a lo mejor sólo se copia.

  11. #111 mon dice:

    Me gustará leerlo; me gustaría discutirlo.
    Hace un par de meses defendí mi tesis doctoral llamada “La esfera pública simbólica.El nacionalismo como mecanismo de la publicidad burguesa para legitimar el Estado de Derecho”.

    Allí demostré que la nación era un producto del nacionalismo que a su vez era la práctica de los instrumentos (y las instituciones) del Estado de derecho para “lubricar” la violencia de la ley. Desde ese punto de vista hay como mínimo dos frentes de discusión con tu propuesta: 1) la historicidad de la nación -no puede ser anterior a los Estados de derecho, aunque su finalidad es construirse como su prehistoria proyectándose hacia los limbos inmemoriales y 2)la necesidad del pueblo por parte de los órganos del Estado (sobretodo su ley y sus dispositivos de legitimidad) lo cual justifica a su vez que el pueblo (como entidad) no existiera antes del Estado.

    Sin embargo, más allá de estos frentes de discusión (y tal vez precisamente porque son posibles) me alegra y te felicito por el ejercicio de desvelar -no la verdad que esa no la sabremos nunca- sinó la invención y la intención que esas sí pueden señalarse con el dedo.

    Un saludo.
    Dr. Joan Ramon Rodríguez-Amat
    Facultad de Empresa y Comunicación
    Universitat de Vic.

  12. #112 David Pombar dice:

    Tiene muy buena pinta. Me lo apunto para mis próximas compras, en eBook, espero.

    P.D: El barco de piedras venía a la ciudad de la cultura de Don Manuel (Fraga) que ya mandaba de aquella.

  13. #113 pepestalin dice:

    110# Pero en el caso de Castilla si está constatado, no soportaban que la justicia se dictase, literalmente, en Leon, era allí donde el primigenio reino Asturleones había establecido su foro, y donde los “raros” hablando eran los castellanos y no los asturleoneses. Conseguir justicia impartida en su propio territorio y en su propia lengua, al margen de leyes propias es el primer hito independentista de Castilla

  14. #114 Ehque dice:

    #58 Iria Flavia es un municipio de la zona, se entiende de la zona dónde aparecen las luces. Es decir, de la actual Santiago.

    comorrrrrrrrrrR

    Hasta la llegada del ejército romano en el último cuarto de siglo antes de nuestra era (hacia el 26 a. C.), apenas se tiene cosntancia de restos (2010), en el municipio de Padrón, que hayan dejado los nativos galaicos. En base a los estudios y hallazgos arqueológicos realizados en el área de la comarca del Sar, tenemos la certeza de la presencia de dichos pueblos, así por ejemplo tenemos las mámoas de la Paradegua y los petroglifos de Bouza Abadín en el ayuntamiento colindante de Dodro, o el castro de Picadizo, en el municipio de Rois. La llegada de los pobladores latinos es la primera prueba feaciente de la existencia de unos habitantes en dichas tierras. Posiblemente una de las razones que disuadiese a las tribus galaicas en su asentamiento en el valle fuese la característica de ser una zona sumamente pantanosa, tal es así que la villa de Padrón esta levantada literalmente en cieno. Al margen de esta breve explicación orográfica, debemos destacar la fundación por esa misma época de Iria, más tarde Iria Flavia (dinastía de los Flavios 69 al 96 d. C.) en el alto imperio. Actualmente el pequeño pueblo de Iria Flavia se encuentra a un par de quilómetros en dirección noreste con respecto a Padrón.

    pues eso don escolar

  15. #115 Evi Gallo dice:

    No me lo pierdo, hoyga!!!
    Se jodan y lloren los de la RAE, no me seáis tan benévolos con Arturito, coñes.

  16. #116 Darth dice:

    #113 pepestalin

    Tiene su guasa que los castellanos (interpretándolo desde la perspectiva peperufa actual) fueran los primeros separatistas, reclamando estatutos “inconstitucionales” y poniendo en peligro la “lengua común”, JOJOJO… Me imagino una gran manifestación por las calles del León medieval con pancartas de “En Castilla, en Llionés”, “Castilla es León” (o “Castilla es Gallaecia”, o hasta “Gallaecia se rompe”).

  17. #117 GobLiN dice:

    #116 Darth dice:

    Muy cierto eso. El origen de esa disputa es el rechazo castellano al Fuero Juzgo. En León éste era de procedencia visigótica, y a su vez de procedencia romana (eran tierras más romanizadas). En el caso castellano, menos romanizados y de distinta procedencia incluso étnica (bárdulos, vascones, cántabros, mientras en el caso leonés eran astures) esto acabó en un rechazo y en el intento castellano de regirse judicialmente por los echos y la fazañas, leyes tradicionales propias.

    Claro que de ahí a la “supuesta” independencia con Fernando González, un trecho, puesto que un conde SIEMPRE es vasallo de un rey, aunque actue muy autónomo (la Edad Media y el feudalismo no funciona como una monarquía absoluta de la Edad Moderna, la nobleza tenía muchísimo poder).

  18. #118 Boletín Informativo de la Sanidad Pública - Abaratar el despido: de entrada, no dice:

    [...] La nación inventada | La noticia y la costumbre, por… [...]

  19. #119 Algarve dice:

    Nacho, el hecho de no ser historiador ¿quita credibilidad al libro? ¿Lo consideras un libro de Historia o de narrativa?

  20. #120 Jesús dice:

    Hola, creo que empiezas muy bien este post diciendo (en la parte entrecomillada del principio) que “Los pueblos tienen derecho a sus mitos fundacionales, a sus leyendas [...] No es una exclusiva de Castilla, es un elemento común en el nacimiento de la mayoría de las naciones”. Pero también pienso que te equivocas al decir que habéis separado, para siempre, realidad y leyenda.
    ¿Para quién lo habéis hecho? Me refiero a lo de separar. Para mí no, desde luego. Vamos por partes.
    Cito textualmente el adelanto de Arsenio en su blog. Introduzco entre paréntesis algunas de mis dudas.
    “Adjudican (*) a Fernán González la creación del gran condado de Castilla, cuando verdaderamente se creó por iniciativa del rey leonés Ramiro II”.
    Evidentemente un condado debía crearse bajo aprobación directa del Rey en esa época. La palabra creación me parece muy arriesgada y ya da muestras (sin datos, por lo menos en el adelanto) de la postura que sostenéis. ¿Cómo va a crear un condado esta persona si ya de por sí heredó el título de su padre Gonzalo Fernández? Además, antes de su padre hay documentado otro conde, el primero de Castilla, Rodrigo. Creo que a lo mejor os referís a que Fernán González (conde de Castilla y de Álava) “articuló” o “dio consistencia” a un condado que llevaba años expandiéndose desde el norte de la Península hasta la zona del Arlanza y más tarde hasta los límites de la zona del río Duero, en lo que hoy son las provincias de Soria, Burgos y Segovia. (*¿quiénes?, ¿no sería lógico mencionarlos en este adelanto?, lo digo porque así es muy fácil vender la idea de que “un puñado de historiadores y de poetas se inventan una patria”).
    Continúo reproduciendo: “Falsean (¿quiénes?) la antigüedad de la independencia castellana, hasta el punto de que, de hacer caso a alguno de ellos, Castilla existiría como entidad política casi al mismo tiempo que la Asturias de don Pelayo”. Creo que esta afirmación ha sido la que ha llevado a Jesús Miguel Marcos (La Voz de Asturias) a escribir o a reproducir perlas como “Equiparan el origen de Castilla al de Asturias y no es así ni de lejos” o “Castilla es uno de los últimos reinos que aparecen, pero estas maniobras la sitúan como el gran reino que desde siempre se empeñó en la reconquista. Le ponen un origen equivalente a la Asturias de Don Pelayo y no es así ni de lejos. La Asturias de Don Pelayo nace en el año 718, mientras que Castilla como tal no aparece hasta 1065, más de 300 años después”.
    Este punto yo, que también soy de Burgos y no entiendo porqué hay que hacer hincapié en este aspecto para defender un argumento en contra de los orígenes de Castilla, ni para defender la idea contraria, pero ya que nos ponemos, creo que no hay que mezclar churras con merinas (de estas también sabemos bastante en Castilla). Es decir, me pregunto si estáis mezclando el reino de Asturias con el condado de Castilla. Dos entidades políticas totalmente diferentes. Tanto es así que como reinos no coinciden ni temporalmente: Asturias (718-925) y Castilla (1065-1230).

    El reino de Asturias (718-925) tuvo una expansión hacia el este de la cornisa cantábrica que duró unos cincuenta años, hasta la muerte de Fruela I, en el año 768. Precisamente fue Fruela I quien, actuando en contra de lo que habían venido haciendo sus predecesores (por cierto, ni Pelayo ni su hijo Favila se consideraron reyes, mientras que Alfonso I se autoproclamó rey de Asturias) se interesó por esta zona más oriental de la cornisa dándola el nombre de Bardullies (lo que algunos autores interpretan como borde extremo o frontera).
    Tras esta fecha y hasta el año 850, a pesar de que la zona de la que hablamos (norte de las Merindades burgalesas: Espinosa de los Monteros y Sotoscueva) estaba bajo dominio del reino Astur, no existía una protección institucional fuerte de las personas designadas a tal efecto por los reyes astures posteriores. Es por tanto en esta etapa donde surge el germen de Castella, en un territorio de aproximadamente 1.000 kilómetros cuadrados en el que sus habitantes tenían que organizarse de una manera digamos “propia” dentro del reino de Asturias. Prueba de esta desprotección, por no llamarla abandono, es que, hasta la década de los cincuenta del siglo IX, estas tierras (ahora la extensión es mayor y nos referimos ya a las comarcas de Amaya, Álava y Castilla) no fueron repobladas sino por el conde Rodrigo (primer conde de Castilla) por encomendación de Ordoño I de Asturias, que fue quien adjudicó a Rodrigo el Comitatus Castellae. Para terminar este resumen de la conformación del microcondado de Castella Vetula podemos incluso hablar de la incorporación de Asturias de Santillana (Sus límites iban desde la desembocadura del río Deva hasta la del río Miera y por el sur limitaba con la cordillera cantábrica).
    En la siguiente década, el avance del conde castellano, siempre al servicio del reino de Asturias, llegaba hasta la zona de Lara, situada entre la capital de la provincia de Burgos y el río Arlanza. Posteriormente en la década de los ochenta se fundaba Burgos, plaza equidistante de Amaya en el Norte y Lara en el Sur. Posteriormente, y con la ventaja de haber construido un pasillo vertical que iba desde la cornisa cantábrica hasta los límites del Arlanza, la progresión fue mucho más rápida, hasta llegar a la zona del río Duero pasada la primera década del siglo X. A pesar de las posiciones estratégicas ganadas en el avance, todavía quedaban muchas incursiones musulmanas en la zona.
    Estamos todavía en la primera década del siglo X, fecha que coincide con la creación del reino de León por García I (hijo del penúltimo rey astur). Bien es cierto que Castilla no es reino, ni siquiera condado independiente, pero para ser un simple condado tiene ya su historia, ¿no? Para resumir, estamos en un periodo en el que coinciden el final del reino de Asturias (hasta el 925 en la figura de Fruela II) y el principio del de León con García I (910-914), Ordoño II (914-924) y Fruela II rey de Asturias y León a la vez en 924 y 925. Alfonso IV de León fue coronado en el 926 y abdicó cinco años después, en el 931. en este año Ramiro II, hijo de Ordoño II, se hizo coronar. Al año siguiente, Alfonso IV se arrepintió de su acción y quiso volver al poder, intentando deponer al actual monarca, que ahora contaba con la ayuda de Fernán González, ese personaje que según la tesis defendida por Arsenio e Ignacio Escolar creo el gran condado de Castilla…

    Ese condado independiente, que consiguió debilitar los vínculos feudales con el reino leonés en un grado no alcanzado por otros condados que lo intentaron igualmente: condado de Saldaña, condado de Portugal y los condes de Galicia. Al final del gobierno de Fernán González, el condado independiente de Castilla actuaba libremente en su política exterior, aunque seguía siendo vasallo de León.
    En cuanto al Cid Campeador, llevo años escuchando argumentos insostenibles sobre la figura del Cid. ¿Por qué la gente y más aún dos periodistas no diferencian entre el Poema y la realidad (Gonzalo Martínez Díez, también burgalés y muy claro a la hora de diferenciar realidad y leyenda) explicada por historiadores?
    Siguiendo con el extracto: “Y, en fin, convierten al Cid, que en realidad fue un señor de la guerra lleno de claroscuros, en el ejemplo de la nobleza caballeresca, del vasallo leal, del hombre honrado, del buen cristiano, casi un santo. En la sublimación de todas las virtudes castellanas, en el héroe nacional por antonomasia, casi en un dios. En alguien capaz de pedir explicaciones al rey Alfonso sobre la muerte violenta del anterior rey, Sancho (¿el Poema de nuevo?), y capaz también de ganar batallas después de muerto (¿otra vez?). Y en descendiente, por si todo fuera poco, del otro juez mítico, Laín Calvo.
    Ya casi para terminar tengo que citar Gonzalo Martínez Díez. La pregunta es la siguiente: Hay autores que apuntan que en el linaje de Rodrigo Díaz figura uno de los dos Jueces de Castilla, Laín Calvo, ¿es comprobable este hecho? La respuesta: “La historia de los dos Jueces de Castilla, Laín Calvo y Nuño Rasura, es leyenda. Creo que, con eso, ya he dicho suficiente. La historia de los dos jueces se ha creado después del Cid de tal forma que fue utilizado el linaje del propio Campeador para colocar a Laín Calvo y no al revés”.
    Que conste que termino dando a entender que, evidentemente, hay ciertos datos inventados en la historia de Castilla. Valga de ejemplo el anterior párrafo. Pero de ahí a cuestionar aspectos como los tratados en este texto con una única fuente, la de F. Javier Peña Pérez, hace pensar, cuanto menos, que nada en la historia de Castilla es cierto. Hace unos meses, con la de obras que hay en Burgos, pensé en proponer a nuestro Alcalde, Juan Carlos Aparicio, la renovación de la plaza de Castilla de Burgos con algunos elementos decorativos (estatuas, esculturas…), pero a la vista de lo que sostenéis, sólo en este extracto, no sé si proponerle a Aparicio que quite incluso la fuente de piedra tan fea que hay en el centro de la glorieta de la mencionada plaza.

    Como fuentes puedo citar a Juan José García Fernández, Pedro Luis Lorenzo Cadarso, José Luis Gómez Urdánez, Juan Andrés Blanco Rodríguez y Julio Aróstegui Sánchez (Historia de Castilla. De Atapuerca a Fuensaldaña) y Gonzalo Martínez Díez (El Cid histórico y la entrevista citada: http://www.caminodelcid.org/Camino_GonzaloMartinezDiezElCidnoeraningunmercenariosimplementeteniaqueganarseelpan.aspx)

  21. #121 Antonio dice:

    Acabo de echarle un vistacillo al libro que se cita en el pasaje que ha colgado don Arsenio en su blog, “El surgimiento de una nación: Castilla en su historia y en sus mitos”, de F. Javier Peña Jiménez (Barcelona: Crítica, 2005). Espero que como historiador sea mucho más agudo que como analista de obras literarias (los historiadores suelen ser lectores poco finos), pero la presentación que hace del personaje literario del Cid tal y como lo pinta el Cantar (página 98) es de una ingenuidad alucinante, propia de alguien que apenas recuerda las cuatro cosas que le contó un profesor facha y medio senil en 2º de B.U.P. y nunca se ha leído la obra. O igual se trata de mala fe: contra hombres de paja es mucho más fácil escribir. En cualquier caso, espero que resto del libro, en el que ejerce de historiador, sea mucho mejor. No será difícil.

  22. #122 Alberto_MH dice:

    #117 “un conde SIEMPRE es vasallo de un rey, aunque actue muy autónomo”

    Ahí te cuelas, un conde es vasallo de un rey mientras no sea lo bastante fuerte como para pasar de él. Sin salir de la península aparte del de Castilla, los condados de Barcelona y Aragón también se proclamaron soberanos en un momento u otro (En Italia era muy común)

    ¿Que si eran soberanos porqué no se proclamaron reyes? Pues ahí entra el tema de la legitimidad en la Edad Media en la que para poder decir que eras rey tenías que descender de reyes, por eso Castilla y Aragón se convirtieron en reinos después de que sus condes emparentaran con reyes.

  23. #123 Ignacio Escolar dice:

    #121 F. Javier Peña Pérez (que no Jiménez) es de los autores más interesantes sobre el Cid, no le desprecies por esas páginas. El libro que citas, por cierto, es de lo más interesante.

  24. #124 Antonio dice:

    #123 La verdad es que esa mala página al principio del capítulo es una lástima, porque todo lo que dice después sobre el Cid histórico es excelente.

  25. #125 OestePURPURA dice:

    No estaría de más aportar datos, documentos y mapas a este hilo de comentarios, para que nadie empiece a inventarse la historia según le place, olvidándo y negando la región leonesa:

    Exposición Reino de León
    http://www.youtube.com/watch?v=Un0GT5D1L4k

    Escudo de España
    http://www.youtube.com/watch?v=5o8CrFDaA0I

    Segunda República Española
    http://www.youtube.com/watch?v=4iC7Fsnpjfg

    ¿Respeto constitucional?
    http://www.youtube.com/watch?v=PdcWnYWzM9Q

    Identidad Regional
    http://www.youtube.com/watch?v=8W5sjB9FwYA

    Leonesismo
    http://www.youtube.com/watch?v=tJv6lPQtPAY

    Por cierto, quien pida respeto, que lo demuestre también, porque irrespetuosos es lo que llevan siendo el todos de españoles con los habitantes de la región leonesa. Denigrándolos, olvidándolos y menospreciándolos casi 30 años sin concederles lo que la Constitución les reconoce por derecho histórico.

    ¡¡¡Púrpura y plata!!!

  26. #126 Escolar.net » Los mitos fundacionales de Castilla dice:

    [...] hace unos días ya está a la venta La nación inventada. Una historia diferente de Castilla, mi primer libro, que he escrito a medias con mi padre, Arsenio Escolar. Hoy en Público hemos [...]

  27. #127 Arevalense dice:

    Hace un tiempo leí “El pedestal de las estátuas” de Gala, que supuestamente son los manuscritos del secretario del rey, ¿crees que son ciertos?. Yo, como arevalense tenía encumbrada a Isabel “la católica”, pero la verdad, después de leerlo, no sé si bajarla del pedestal, porque no la dejan nada bien.

  28. #128 Escolar.net » Mañana viernes, a las 18:00, … dice:

    [...] viernes, a las 18:00, presentaremos el libro La nación inventada en Burgos, en la Casa del Cordón. Estáis todos [...]

  29. #129 geni dice:

    La nación inventada…la hisotoria ineventada. Nunca pasó la capital de Covadonga a Oviedo porque Covadonga nunca fue capital fue e lugar donde hubo la batalla o batallita… En tiempos de Alfonso II dudo mucho de que hubiera una catedral gótica… Y no continuo porque me da pereza. Y… mejor me callo pero a buen entendedor….

  30. #130 Jose m dice:

    “11 Alberto

    Sí, las naciones son inventos. ¿Quién las ha creado? Pues los mismos que crearon al Dios que mencionas: los hombres.”

    Suscribo el comentario.

    Siempre ha habido alumnos que se sientan delante y otros que lo hacen detrás.

    Eres de Burgos y me alegro que seas paisano, de San Cosme, conserva el saber estar, que no es poco. Siento no haberme enterado de la presentación ayer. Éxito.

  31. #131 Nacionalismos « Puntos de vista y nada más dice:

    [...] que parte de Aljubarrota y que tiene como antagonista a una Castilla que allí ven amenazante y aquí casi inexistente. En el oriente peninsular se celebran fechas luctuosas que rememoran la pérdida de derechos frente [...]

  32. #132 Escolar.net » La nación inventada en Valladolid dice:

    [...] martes a las 19:00, mi padre y yo presentaremos nuestro libro, La nación inventada, en Valladolid, en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y [...]

  33. #133 Maceiras dice:

    Es una buena noticia que vayamos abandonando las tesis de ciertos medievalistas que han construido una historia basada en falsedades sólo para justificar su nacionalismo español (y que a su vez han alimentado otros nacionalismos por su empeño en ignorar la diversidad de la península hasta hace dos telediarios). Recomiendo a quien quiera desmitificar un poco sus clases de historia del colegio, también: Otra idea de Galicia, de Miguel Anxo Murado.

  34. #134 Escolar.net » El 16 de diciembre a las 19:30… dice:

    [...] jueves 16 de diciembre a las 19:30, mi padre y yo presentaremos nuestro libro en Madrid, a href=”http://kcy.me/19mh” rel=”nofollow”>en el centro cultural [...]

  35. #135 Sekaiza dice:

    No soy de los que suele comprar estos libros, no obstante lo compraré, tengo una curiosidad muy grande y además parece entretenido. Acabo de ir a casadellibro.com y pone edición agotada. Me ha parecido muy raro.
    http://www.casadellibro.com/libro-la-nacion-inventada-una-historia-diferente-de-castilla-/1779715/2900001398244

    Un saludo

  36. #136 Jose dice:

    ¡¡Qué fácil es destruir!! En este libro, mal llamado histórico, se pretende “destruir” con mucha afirmación y plagio, pero sin pruebas y argumentos históricos serios. Cometéis el mismo error que pretendéiss evitar: afirmar sin pruebas contundentes. Como novela o entretenimiento periodístico puede servir, pero como documento serio e histórico en modo alguno. Se trata de meras conjeturas y gratuidades argumentales. Por cierto, documentaros más y mejor sobre la bibliografía de El Cid, pues hay mucho plagio y errores históricos. Repito: tanto cuando se afirma negativamente como cuando se hace positivamente hay que probar. Con la historia no se juega y cuando se habla hay que ser serio, no oportunista.
    Recordad la frase: copiar a uno se llama plagio, a muchos se llama investigación.

  37. #137 jose dice:

    Se ha cortado… perdón. Para terminar sólo quiero decir que cuando hablo de plagio únicamente me refiero a copiar o unirse a esta fiebre o moda que ha surgido recientemente de que todo parece valer para atacar lo relaacionado con Castilla y el Cid”. Los afirmaciones y conclusiones se repiten por doquier.

  38. #138 Lo mejor del 2010: Internet | Rey Sombra dice:

    [...] A estas alturas posiblemente no vayamos a descubrir a nadie el blog de Ignacio Escolar, pero realmente creemos que el haber abandonado la dirección de Público (a principios de 2009) le ha sentado de maravilla, pero especialmente este año, en el que, aparte de su columna diaria en dicho periódico, se ha convertido en un contertulio político habitual, su blog se ha revitalizado, tanto por la su creciente número de SMS (la mayoría como aviso de en qué programa o canal estaría participando), como por (igual es percepción nuestra), sobre todo, su postura cada vez más independiente y alejada del izquierdismo del periódico en el que colabora. Especialmente inspirados han sido sus artículos de este final de año, con este “clímax” informativo provocado por Wikileaks, la crisis de los controladores aéreos y la Ley Sinde. Y todo en un año en el que el blog estuvo durante un mes con plumas invitadas (su mes de vacaciones, y con espaderos de lujo), y en el que además, publicó un libro junto a su padre, ‘La nación inventada’. [...]

  39. #139 iñaki dice:

    Hola, estaria muy interesado en adquirir tu libro, pero lo he buscado por Valencia y nada, que no lo encuentro. ¿Serias tan amable de decirme donde lo puedo conseguir? Muchas gracias de antemano. Iñaki.

  40. #140 apolítico dice:

    Me da mucha pena que quieran hacernos comulgar con ruedas de molino.

    Es muy difícil engañar a los Historiadores con libros como éste.

    Por desgracia, es sencillo tomar el pelo a los demás, con historias noveladas como ésta.

  41. #141 Prisci dice:

    Ignacio: aunque te has detenido poco en los muchos indicios existentes, no cabe duda que el enterrado allí es Prisciliano. Todos los elementos coinciden.

  42. #142 Actividades para todos los gustos | Blog de Fnac Callao dice:

    [...] hechos asimilados desde nuestra infancia que Arsenio e Ignacio Escolar desmontan en “La nación inventada“. Jueves 24 de marzo a las [...]

  43. #143 Escolar.net » La nación inventada en Madrid dice:

    [...] a las 19:30, mi padre y yo estaremos en la FNAC de Callao, en Madrid, presentando de nuestro libro, La nación inventada. Contra todo pronóstico en un libro de historia de Castilla, ya vamos por la quinta edición. [...]

  44. #144 ina dice:

    yo lo quiero pero la verdad 24 euros me parece supercaro.. a 10 euros no me lo pensaba( aunque fuese digital o una version de bolsillo mientras fuese leible) Pero no esta la economia como para gastarse 24 e

  45. #145 Presentación de el libro “La Nación Inventada” « EnTérate dice:

    [...] e Ignacio Escolar, padre e hijo originarios de Burgos, presentaron en Madrid su nuevo libro, La Nación Inventada, un repaso divulgativo a la historia de esos siglos en los que se formó la identidad nacional [...]

  46. #146 3ª PARTE GURUS del #15M DE OBLIGADA LECTURA para los acivistas del movimiento « AQUI hay TOMATE dice:

    [...] septiembre de 2010 publiqué mi primer ensayo: La Nación inventada, una historia diferente de Castilla. También soy coautor de Reacciona, un ensayo sobre la crisis que escribí junto a José Luis [...]

  47. #147 Escolar.net » Lo que dice de vascos, castellanos y gallegos el Códice Calixtino dice:

    [...] párrafo sale del capítulo dedicado al Camino de Santiago de mi libro sobre la Castilla medieval, La Nación [...]

  48. #148 Gandaya! dice:

    No cuesta encontrar un mito más falso que el del Camino de Santiago (que lo és) hay tenemos de ejemplo el mito del Cid o el de la unión definitiva de Castilla y León a partir de 1230

  49. #149 Charla 'Hazlo tú mismo: cómo sobrevivir a la crisis' con Ignacio Escolar | EBEEBE dice:

    [...] septiembre de 2010 publicó su primer ensayo: La Nación inventada, una historia diferente de Castilla. También es coautor de Reacciona, y de Actúa dos ensayos sobre la crisis que escribió junto a [...]

  50. #150 Matilde dice:

    He leído con gusto las páginas del libro “La España inventada” porque el tema de Santiago hace muchos años que me interesa, desde que estudié F. y Letras en Salamanca, concretamente, la Historia de España con Loscertales, que ya nos habló de Prisciliano por los años 45-50. Posteriormente compré algunos tomos de La Historia de España de Menéndez Pidal. me interesaban entonces los dos primeros volúmenes, de la Hispania Romana. En el segundo, el tema de Prisciliano (s. IV) ocupa 21 páginas con interesante documentación. Me llama la atención que le hayais prestado tan poco espacio, pues creo que es fundamental para desmitificar toda la larga historia mitológica que se ha tejido en torno en España y en Europa en torno a este “Patrón de España”. Me gustaría que lo remediarais de algín modo. Las páginas de la Historia de España que están dedicadas a Prisciliano son 459-470

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