ene 07 2008

Hecho, teoría, hipótesis, ley

Tag: CienciaIgnacio Escolar @ 07:00

La evolución sólo es una teoría.

Si cada vez que esa frase ha llegado a mis oídos me hubiesen dado un euro hoy no estaría retirado, pero sí disfrutaría de una enorme pantalla de plasma en la pared de mi habitación. Es tan fácil utilizarla que incluso, de vez en cuando, se desliza entre las páginas de algún periódico, para alborozo de fundamentalistas y confusión del público en general.

El problema es la definición de la palabra. Teoría no tiene el mismo significado en el lenguaje coloquial que en el científico. Esto ha sido utilizado durante mucho tiempo por aquellos que creen en un ser cósmico todopoderoso (de distintas denominaciones) y que la ciencia es la cosa esa que no concuerda con nuestros cuentos, y no son los únicos que lo han hecho y lo siguen haciendo, pero sí los más notables. En realidad es sencillo: una vez explicado, incluso una persona de bien podrá entender la diferencia entre los distintos usos y no volver a equivocarse en sus argumentaciones (si las hubiere).

Vamos a ver si podemos repasar unos cuantos conceptos que, a estas alturas de la civilización, deberían ser básicos. Y de paso le volvemos a echar un ojo a algunos engranajes del funcionamiento de la ciencia.

Hecho

Esta palabra tiene definiciones similares tanto en el entorno coloquial como en el científico. Un hecho científico, de acuerdo a la definición de la National Academy of Sciences (NAS) es “una observación que ha sido confirmada repetidamente y que para todo propósito práctico es considerada ‘cierta’.”. O, en palabras de Stephen Jay Gould, “en ciencia, ‘hecho’ sólo puede significar ‘confirmado hasta tal punto que mantener reservas sería una perversión’.”

Sin embargo, recuerden: la verdad, en la ciencia, nunca es final. Lo que hoy es un hecho puede ser modificado o incluso desechado mañana.

Teoría

En el hablar coloquial, normalmente una teoría implica la falta de datos que la respalden. En la vida cotidiana, comenzar una frase con “Mi teoría es…” equivale a “Supongo que…”, “Podría especularse que…” o “Creo, pero no puedo demostrar, que…”. Como se puede ver, decir que la evolución es sólo una teoría e igualar su significado con el que tendría en el hablar coloquial es darle completamente la vuelta a lo que realmente quiere decir esa frase. Porque teoría, de nuevo según la definición de la NAS, es “una explicación bien respaldada de ciertos aspectos del mundo natural que puede incorporar hechos, leyes, inferencias e hipótesis probadas.” Como se puede ver, todo lo contrario.

Hipótesis

La validez de las teorías científicas no se determina únicamente por su habilidad para adaptarse y explicar nuevos hechos. También se prueban constantemente. Aquí es donde entran en juego las hipótesis. Una hipótesis es “una suposición sobre el mundo natural que lleva a deducciones que se pueden probar.” Estas pruebas pueden realizarse mediante experimentación directa o mediante la creación de predicciones sobre hechos que aún no han sido observados y que se comprobarán más adelante. Este segundo proceso juega un rol importante en campos como la astronomía o la geología, donde la manipulación experimental directa es difícil y, en muchos casos, imposible. Si las deducciones se verifican, la hipótesis es corroborada provisionalmente. Si son incorrectas, la hipótesis original es por lo tanto falsa y debe ser modificada o desechada.

Ley

Otro caso en los que el hablar coloquial y el científico se dan la espalda. En la lengua común, una ley es prescriptiva: dicta qué comportamientos debe tener una persona y cuáles deben ser evitados. Una señal de tráfico, por ejemplo, intenta modificar el comportamiento de un conductor. Por contra, en el terreno científico las leyes son descriptivas: es una generalización sobre el comportamiento del mundo bajo unas condiciones específicas. En ciencia, una ley describe y predice qué ocurrirá en un determinado entorno bajo unas ciertas premisas.

Conclusión

Hemos visto que los conceptos básicos en ciencia no siempre tienen el mismo significado en el lenguaje que empleamos día a día. Cuando algo en ciencia es una teoría, significa que es una explicación sobre el mundo que ha sido contrastada mediante pruebas y sobre la que se sigue trabajando en base a hipótesis que tienen, a su vez, que ser probadas.

La próxima vez que lean un rebuzno del calibre del que abre este artículo, no se queden callados. Recuerden:

La evolución ya es una teoría.

(Las definiciones de “hecho”, “teoría”, “hipótesis” y “ley” son una traducción (libre, en muchos casos. No se busca la literalidad sino la transmisión de la idea) de fragmentos de Evolution as Fact, Theory, and Path, de T. Ryan Gregory, publicado en la revista científica de reciente aparición titulada Evolution: Education and Outreach, cuyos artículos están disponibles libremente.)

(Nota para los lectores de Escolar: hoy vuelve el jefe de vacaciones, así que los que hemos estado aquí en funciones de sustitución nos retiraremos a nuestros aposentos. Si les ha gustado algo de lo que yo haya dejado por aquí, nos vemos en mi choza.)


jul 17 2007

No es oro todo lo que reluce

Tag: Ciencia,CitasIgnacio Escolar @ 07:03

El aluminio ocupa el cuarto lugar entre los elementos más comunes de la Tierra, constituyendo casi la décima parte de todo lo que hay bajo tus pies, pero su existencia no llegó siquiera a sospecharse hasta que lo descubrió Humphrey Davy en el siglo XIX, y fue considerado después raro y precioso durante mucho tiempo. El Congreso estadounidense estuvo a punto de colocar un forro relumbrante de aluminio sobre el monumento a Washington para demostrar en qué próspera y distinguida nación nos habíamos convertido. Y la familia imperial francesa prescindió en la misma época de la cubertería de plata oficial y la sustituyó por una de aluminio. El aluminio estaba en la vanguardia de la moda, aunque los cuchillos de aluminio no cortasen”

Bill Bryson, Una breve historia de casi todo. Llevo varios días leyendo -en los pocos ratos que tengo libres, no estoy precisamente de vacaciones- esta interesante obra de divulgación. El libro es apasionante: es un repaso a la historia de la ciencia moderna que explica de forma sencilla las claves de las principales disciplinas al tiempo que deja en evidencia lo mucho que nos falta por descubrir. Bryson no es ni mucho menos un científico, sus anteriores obras son libros de viajes. Pero precisamente por ello, porque no da nada por supuesto, resulta tan interesante y ameno de leer sin caer por ello en la simplificación excesiva. Por fin me ha quedado clara la teoría cuántica.

Y tú, ¿qué lectura recomiendas para el verano?


jul 20 2005

Un vergel en Venus

Tag: CienciaIgnacio Escolar @ 12:52

Venus actualmente es lo más parecido a una olla expres donde se cocinasen ácidos corrosivos. Su temperatura media es de 500 grados centígrados y su irrespirable atmósfera, compuesta por CO2 en un 90 por ciento, tiene una presión nueve veces superior a la terrestre. El planeta de la diosa romana del amor no es el mejor lugar para una cita romántica.

En los años setenta, el divulgador y científico Carl Sagan diseñó un plan para convertir este infierno en un paraíso. Básicamente consiste en reproducir en todo un planeta las condiciones que hacen de la Tierra habitable: temperatura, atmósfera respirable y agua.

“Todos los problemas de Venus, simplificando, se reducen a un enorme efecto invernadero: los rayos solares rebotan en su densa atmósfera y calientan aún más el planeta”, escribió el genial divulgador.

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jul 19 2005

Vivir en el espacio

Tag: CienciaIgnacio Escolar @ 14:41

En 1969, tras la primera visita del hombre a la Luna, la cadena hotelera estadounidense Hilton anunció a bombo y platillo que, para mediados de los 80, estaría en funcionamiento el “Moon Hilton”, el primer hotel fuera de la Tierra. Las previsiones, entonces, no parecieron descabelladas y miles de personas corrieron a cerrar sus reservas para pasar unas vacaciones a 384.000 kilómetros de la Tierra: una auténtica “luna de miel”.

Castillos en el aire: Estados Unidos, en la campaña de propaganda más cara de la historia, consiguió mandar una docena de hombres hasta nuestro satélite, se trajo unos 360 kilos de roca de recuerdo y colocó una banderita en el mar de la tranquilidad. Y ahí quedó todo. Treinta años más tarde, no hay domingueros en la Luna.

De hecho no hay nadie que haya pisado su inmaculada superficie, ni la de ningún otro cuerpo celeste, en décadas. ¿La razón? Es tremendamente caro y complejo, y los presupuestos para la carrera espacial –una vez terminada la Guerra Fría– no han vuelto a ser lo que eran.

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