jun 21 2012

El Gobierno critica la legalización de Sortu con la boca pequeña

El Tribunal Constitucional legaliza Sortu y el Gobierno sobreactúa. Los ministros de Interior y de Justicia, Jorge Fernández y Alberto Ruiz-Gallardón, se golpean en el pecho; están muy disgustados: muestran “claramente” su “discrepancia” con el fallo. En cuestión de unos días, todo esto quedará en nada. Es un guiño al fondo ultra, a ese sector de sus bases que se creyeron que era Zapatero quien legalizaba a Batasuna y que no acaban de entender cómo es posible que Rajoy, con una mayoría más que absoluta, no puede hacer ahora nada para evitarlo. La contradicción es evidente, hasta para el votante conservador más entregado: o mentía el PP antes, o miente ahora.

La realidad es bastante obvia. Un sector del Gobierno de Rajoy hubiese preferido que Sortu siguiese ilegalizada por una cuestión simbólica: para qué remover esa sentencia si en la práctica la izquierda abertzale ya se presenta a las elecciones. Sin embargo, ni el Gobierno pensaba hacer nada contra las siglas abertzales legales –a pesar de los constantes llamamientos de Rosa Díez, que quiere explotar electoralmente este hueco que deja el PP–, ni tampoco hará ahora nada contra Sortu.

El PP (el de la calle Génova y mucho más el de Euskadi) es consciente del éxito democrático que supone el escenario en el que nos encontramos. ETA está derrotada y en proceso de desguace; por eso el Gobierno está retirando ya gran parte de las escoltas. Amaiur lleva seis meses en el Congreso y en el Senado, Bildu está desde hace un año en los ayuntamientos y han pasado más de dos desde el último atentado. La kale borroka también ha desaparecido salvo algunos escasos incidentes que condenó la propia izquierda abertzale. El Estado ni se ha rendido ni ha entregado prenda alguna. Toda la izquierda abertzale condena la violencia y defiende utilizar exclusivamente los métodos democráticos; las urnas, en vez de las pistolas y las bombas. De eso se trataba.


jun 19 2012

Por qué sube la prima de riesgo: cuatro teorías

Es la misma prima de riesgo que se calmaría cuando cambiásemos la Constitución; la misma que tenía nombre y apellidos y se llamaba Rodríguez Zapatero; la misma que bajaría en cuanto gobernase Rajoy, en cuanto se aprobase el plan de rescate a la banca, en cuanto pasasen las elecciones griegas… Es la misma prima de riesgo que continúa disparada, agotando todas las excusas y coartadas, asfixiando nuestro presupuesto público, hipotecando nuestro futuro. ¿Por qué sigue subiendo? ¿Por qué subió ayer cuando se suponía que debería de bajar? Cuatro teorías –todas basadas en las hipótesis de varios economistas informados con los que he charlado en las últimas horas– para explicar el porqué. Probablemente la respuesta correcta sea una mezcla de las cuatro en proporciones hoy difíciles de calcular.

1. La prima sube porque es un buen negocio. El mercado de la deuda soberana está hoy casi cerrado para España. Desde que las agencias de calificación nos quitaron los galones, los inversores más estables –fondos de pensiones y similares– ya no pueden entrar porque, por norma, solo pueden comprar valores etiquetados como seguros. Solo se están cubriendo las subastas de la deuda –hoy habrá otra– gracias a los propios bancos españoles y poco más. El rescate de la banca ha secado aún más la financiación privada. Apenas se mueve dinero en el mercado secundario y todos estos ingredientes forman el caldo de cultivo ideal para que los especuladores hagan un gran negocio hundiendo al bono español mientras el BCE se niega a actuar.

2. La prima sube porque no se conocen los detalles del rescate. “No se sabe de dónde va a salir el dinero, si va a ser del fondo temporal, o del fondo permanente de rescate, o qué efecto tendrá sobre la deuda pública española”, dijo ayer muy contundente el presidente del Banco Mundial. Robert Zoellick lo explica muy clarito: “Europa ha desaprovechado una bala”. “La ejecución de la iniciativa fue extremadamente pobre”. “Es alucinante que estemos hablando de poner 100.000 millones encima de la mesa y el mercado lo tome como algo negativo”. De todos los detalles por conocer, hay uno fundamental: si Alemania permitirá (como pide Obama, Francia y el FMI) que el fondo de rescate preste directamente a los bancos sin pasar por los Estados y evitar así que España se hunda, arrastrada por una deuda privada que se convierte en deuda pública (como ya pasó con Irlanda). Hoy todo apunta a que Merkel por ahí no va a pasar.

3. La prima sube porque el Gobierno no ha entregado prendas (y lo ha hecho fatal). El FMI y Bruselas piden a Rajoy que suba el IVA, que acelere la reforma de las pensiones, que rebaje los sueldos a los funcionarios y que reduzca las prestaciones por desempleo (entre otras cositas más). En lugar de eso Rajoy subió el IRPF (y al mismo tiempo lo bajó con la deducción por vivienda), enredó con el copago y recortó las becas y la inversión. “Está haciendo lo mismo que intentábamos nosotros”, explica una persona del equipo económico de Zapatero: “Recortar poco y que parezca que hace mucho, pero el mercado no se lo va a tragar”. Alemania tampoco se lo traga, no ve avances sustanciales en la lucha contra el déficit, no se fía de las cuentas públicas (y menos aún de las autonomías) y por eso no va a dar ni agua a España hasta que vea medidas drásticas. Por eso el BCE tampoco actúa: porque la prima de riesgo es la medida de presión con la que Merkel quiere disciplinar a sus socios del sur (incluso a riesgo de que la cuerda se pueda romper).

4. La prima sube porque puede que España no vaya a pagar. Es una profecía autocumplida: cuanto más sube la prima, más probable es un default (un impago), porque los intereses aumentan y hacen más insostenible la situación. A esta tesis se sumó ayer Wolfgang Münchau, uno de los columnistas más influyentes del Financial Times, a propósito de la encrucijada de la eurozona y el permanente veto alemán a todo lo que suene a unión bancaria o eurobonos: “¿Qué pasa si no hay un acuerdo? En ese caso, creo que Italia y España tendrían que dejar la zona euro” (…) “Si Italia y España abandonan el euro, es probable que también recurran a un default en su deuda. Tal acto probablemente provocaría el colapso del sistema financiero europeo, algo que en última instancia también repercutiría en Italia y España. Pero, irónicamente, una salida italiana o española del euro probablemente terminaría por dañar a Francia y Alemania más que a Italia o España”. Se supone que esto debería de ser una buena señal.

………..

Y una última razón, que es el gran motivo y está presente desde que esta crisis empezó: la prima de riesgo sube porque tenemos una unión monetaria pero no una verdadera unión económica con un tesoro común. Krugman hoy lo explica muy bien.


jun 18 2012

Los estafadores que mintieron a la UE ganan en Grecia (y la UE lo celebra)

Gana la derecha en Grecia, la misma derecha que engañó a Europa y manipuló las cuentas públicas con la bien pagada ayuda de Goldman Sachs; fue esa estafa a la UE y a los griegos donde nació esta crisis del euro de nunca acabar. Gana el candidato de Angela Merkel y Alemania al fin es generosa: ya no hará falta sacar a Grecia de la moneda única y habrá concesiones en el plan de rescate, ese mismo plan de rescate que hace unos días era pecado mortal tocar. Gana Andonis Samarás, el coherente político que en 2010 votó en contra del plan de rescate y ahora presenta ese rescate como la única alternativa al caos.

En Grecia el sudoku político es hoy mucho más sencillo que en las elecciones de hace unos meses, pero todavía faltan algunas piezas por encajar. A pesar de un sistema electoral donde el más votado se lleva un bonus de 50 escaños –un sexto del parlamento–, el partido Nueva Democracia (30% de los votos) no alcanza la mayoría absoluta. El socio obvio es el Pasok (12%). Pero los derrotados socialistas no quieren cavar aún más abajo en la sima electoral en la que están, ejerciendo como mamporreros de la derecha y la troika. Venderán muy caro su apoyo y aun así tendrán deserciones entre sus propias filas con cada medida dura que el nuevo Gobierno tenga que aprobar.

Algunos diputados del Pasok han puesto hace unas horas una primera condición para entrar en el Gobierno que parece imposible: que también entre en el pacto Syriza y sea así un gobierno de unidad nacional. Pero Syriza (26%) no está por la labor: consolidado como el principal partido de la oposición, puede capitalizar un descontento que en Grecia no va a frenar.

Probablemente el nuevo Gobierno llegará pronto y los remilgos del Pasok sean más una estrategia negociadora que un verdadero veto; tal vez con ellos entre también Izquierda Democrática. Con todo, el problema político de Grecia continuará. Habrá al fin un gobierno pero no contará con un sólido respaldo social. Con una abstención del 40% y menos del 50% de los votos dentro de esa hipotética coalición entre Nueva Democracia, Pasok e Izquierda Democrática, seguirá siendo muy difícil sacar adelante los nuevos recortes que la troika quiere imponer a esta castigada sociedad.

Hay que seguir de cerca lo que pasa en Grecia. Puede que en España, en unos años, todo este complejo escenario político y este fragmentado parlamento nos resulten familiares.


jun 15 2012

Solo hay dos caminos, y uno lleva al desastre

Solo hay dos futuros para Europa y cualquiera de los dos llegará pronto. O Alemania quita el freno de mano y permite una verdadera unión económica que garantice la solvencia de los países miembros y de sus sistemas financieros; o el euro se rompe, vuelven la peseta, el dracma, la lira y el marco, con unas consecuencias durísimas para todos, también para Alemania. Hace falta que los países del sur cumplan con sus cuentas públicas, pero también una Europa solidaria con un Tesoro común que proteja al euro: el que circula en Berlín y el que guardan en el colchón los aterrados atenienses. No queda ya ni mucho tiempo ni muchas más salidas. Si Alemania y sus aliados del norte -por su dogmática tozudez ideológica- no abren la mano y permiten otras salidas, aunque eso implique algunos puntos de inflación en los países ricos y una devaluación del euro, la ruptura de la moneda única es más que probable. Si Alemania no permite otras políticas, tras el fracaso del rescate parcial a España viene el rescate completo. Y tras España, la siguiente en caer es Italia.

Más en El Periódico


jun 15 2012

Diez claves sobre Grecia, el rescate a España y la crisis del euro

1. La situación en Grecia es una bomba. Hasta los conservadores de Nueva Democracia ya plantean que hay que renegociar la deuda y esto no gusta nada a Alemania y al resto de los países de su entorno, que amenazan abiertamente con sacar a Grecia del euro si no cumple con las condiciones pactadas. Es un juego del gallina –dos coches lanzados uno contra otro donde pierde quien pega un volantazo– en el que nadie parece querer ceder en su órdago: ni Grecia, que está desesperada, ni tampoco Alemania, que quiere dejar claro quién manda y no parece dispuesta a aceptar una renegociación griega que considera un chantaje.

2. Si Grecia sale del euro y deja de pagar parte de sus deudas, ¿quién garantiza que no pasará igual con otros países europeos? De ahí, de la falta de una respuesta creíble de la UE ante esta pregunta, llegan todos los problemas que sufrimos con la prima de riesgo en el Mediterráneo. Si Grecia vuelve al dracma sería catastrófico porque, además de las tensiones en los mercados, podría provocar un pánico bancario. Muchos ahorradores e inversores de los países cuestionados –Portugal, España, Irlanda e Italia– correrían a sacar su dinero del banco para llevarlo hacia refugios más seguros: hacia Alemania, Estados Unidos, Suiza o el Reino Unido. Ante tal situación –como pronosticó Krugman hace ya un mes– solo se pueden hacer dos cosas: o masivas inyecciones de dinero por parte del BCE y demás bancos centrales o límites al movimiento de capitales. Hace dos días Reuters avanzó que estos planes ya están en marcha. La misma agencia ha publicado hace unas horas que los principales bancos centrales del mundo están trabajando ya en un plan de contingencia por si Grecia sale del euro.

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jun 12 2012

Amenaza de corralito en Europa

Avisa Reuters: La Unión Europea prepara planes de emergencia que incluyen límites a la retirada de dinero en los cajeros y controles de capitales en las fronteras para Grecia y “otros países”. Si la noticia es cierta –y tiene toda la pinta de que lo es– solo puede significar dos cosas. La mala: que la UE va de farol y está asustando a los griegos para que no voten a Syriza (cuyo programa conviene leer para entender la situación). La peor: que la ruptura del euro es hoy una posibilidad tan real que ni siquiera las autoridades europeas se atreven a descartarla.

Probablemente la respuesta correcta es la mala, pero pongámonos en la peor: en esa limitación de movimientos para el dinero, en ese corralito “suave” (por seguir la eufemística terminología oficial). Tal medida solo tiene sentido en un escenario, el de ruptura del euro. El pánico bancario que provocaría un corralito –más aún si se toma en varios países a la vez– es irreversible. Una vez que se levanten fronteras al movimiento de capitales en la eurozona, es difícil que vuelvan a caer, salvo que el euro caiga con ellas y la zona aislada recurra a otra moneda (y a una fuerte devaluación). Si llegamos al corralito, aunque sea preventivo, sería extremadamente caro recomponer la confianza. Si se pone en marcha algo así, desembocaría casi con seguridad en la salida de Grecia de la moneda única e incluso en el fin definitivo del euro, como Paul Krugman, hace apenas un mes, pronosticó.

Las autoridades europeas hacen mal en presionar a Grecia con un amenaza tan poco democrática como alocada –sacar al país del euro si gana Syriza sería ruinoso para la propia Europa–, pero hacen bien en ponerse en lo peor: la ruptura del euro es hoy posible aunque sea “poco probable”, según las fuentes que cita Reutes en su información. En caso de que llegase el fin de la moneda única, Merkel no lo quiera, los gobiernos tendrían que tomar una docena de decisiones transcendentales en cuestión de media hora: desde qué hacer con el efectivo hasta qué tipo de cambio fijar. Más vale planearlo ya.


jun 11 2012

Las siete grandes mentiras sobre el rescate español

Luis de Guindos: “Es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”. “No hay ni el más mínimo rescate al respecto”.

Falso. El dinero sale de los fondos europeos de rescate y se presta al Estado, no directamente a los bancos, como pretendía España. Aunque las condiciones sean algo diferentes al de los demás países rescatados, la realidad es que España se ha convertido en el cuarto país de Europa en recurrir a estas ayudas, tras Grecia, Irlanda y Portugal. Así lo ve toda Europa y la prensa internacional.

Mariano Rajoy: “Lo que hay es una línea de crédito”.

Falso. No son los bancos quienes piden el dinero prestado a Europa, se comprometen a devolverlo y pagan los intereses. Es España, a través de una entidad pública: el FROB. La mayoría de los bancos no recibirán préstamos desde el FROB –no los podrían devolver–, sino inyecciones de capital.

Mariano Rajoy: “No afecta al déficit público”.

Falso. Todo el dinero que pida prestado al FROB irá a la deuda pública y sus intereses, al déficit. Si se alcanzan los 100.000 millones y el tipo de interés, como se dice, es del 3%, supondrá 3.000 millones de euros más en el déficit anual: por comparar, es dos veces lo que ahorró Zapatero congelando las pensiones en 2010.

Mariano Rajoy: “El que ha presionado he sido yo. A mí nadie me ha presionado”.

Falso. Europa –especialmente Alemania y los países del norte– ha presionado a España para que acepte esta opción. Dentro del desastre, el procedimiento de rescate no es especialmente malo: había opciones mucho peores. Pero tampoco es el modelo soñado por el Gobierno español, que habría preferido una intervención del BCE o un rescate directo a los bancos sin que el Estado tuviese que avalar la operación.

Luis De Guindos: “Ayudará a las familias y a las empresas”. “Servirá para que vuelva a fluir el crédito, para que crezca la economía y se cree empleo”.

Falso. El dinero público inyectado a los bancos irá a provisiones de pérdidas, no al crédito. De hecho, a corto plazo lo más probable es que el crédito se restrinja aún más porque todas las entidades financieras –las buenas, las malas y las regulares– tendrán que aumentar aún más sus provisiones, por lo que no podrán prestar.

Cristóbal Montoro: “No van a venir los hombres de negro”.

Falso. La temida troika –el FMI, el BCE y la Comisión Europea– también va a aterrizar en España. Serán ellos quienes decidan la reestructuración del sector financiero y también quienes vigilen “de cerca y regulamente” el cumplimento de los compromisos españoles contra el déficit.

Luis de Guindos: “Las condiciones se les van a imponer a los bancos”.

Falso. España va a tener que firmar un ‘memorandum of understanding’: un tratado, como el de Grecia, Irlanda y Portugal. Y en el propio comunicado del Eurogrupo queda claro que la ayuda al sector financiero está condicionada al cumplimiento de los compromisos anteriores de España en la lucha contra el déficit. No hay condiciones explícitas, pero sí las hay implícitas. En breve veremos nuevos recortes y subidas de impuestos, por mucho que el Gobierno hoy los niegue con la misma contundencia con la que antes negó el rescate.


jun 09 2012

¡Qué suerte! ¡Por fin hemos sido rescatados!

“Las condiciones son extremadamente favorables”, los tipos de interés serán “más bajos”, “es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”, es “un ejercicio de transparencia”, “es bueno para la economía española y es bueno para el euro”, “ayudará a las familias y a las empresas”, “es el camino a la recuperación y al empleo”… Es, por resumir, tan cojonudo, tan estupendo y tan fantástico que, escuchando al ministro Luis De Guindos, no se entiende que no se haya pedido el rescate antes.

“Las noticias que traemos hoy son positivas”, dice Luis de Guindos ante la estupefacción de la sala de prensa, que pensaban que estaban ante el ministro del cuarto país de Europa en tener que solicitar un rescate y se encuentran con la celebración de una victoria. Tal vez por eso Mariano Rajoy, en su infinita modestia, ha preferido que sea su ministro de Economía quien se apunte el tanto. “No me he sentido presionado en lo más mínimo, en absoluto”, dice De Guindos de sus socios europeos, esos amigos que otorgan este generoso apoyo a nuestro amado líder, Mariano Rajoy. ¿Un rescate dulce? No, es mejor aún: es un aperitivo de las victorias que esperan a la Roja en la Eurocopa. ¡Viva el rescate! ¡Viva la virgen del Rocío!

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Pregunta un periodista: “Si según usted la sociedad no va a sufrir, ¿por qué no se ha pedido antes el rescate?”.

Responde De Guindos: “A usted no le tocaba preguntar ahora”.


jun 07 2012

Que no parezca un rescate

Mariano Rajoy, en su su discurso de investidura como presidente del Gobierno: “Vamos a decir siempre la verdad, aunque duela, decir la verdad sin adornos ni excusas; llamar al pan, pan y al vino, vino”. Hasta en eso nos mintió. La subida de impuestos la presentaron como un “recargo temporal de solidaridad“. A la amnistía fiscal la han bautizado como una “regularización de rentas y activos“. A la prevista subida del IVA la llamaron “un cambio de ponderación en los impuestos al consumo“. Y el previsible rescate e intervención de España que está a punto de llegar se va a camuflar bajo cualquier otro eufemismo que permita a Rajoy vestir de gran éxito del Gobierno esta catástrofe nacional.

El baile ya ha empezado: el Gobierno busca un “rescate blando”, un mecanismo de intervención de la UE que permita salvar a los bancos españoles sin que suponga una intervención total. Todos los esfuerzos diplomáticos están dirigidos en esa dirección: encontrar una manera de que Europa o el FMI presten el dinero necesario a los bancos sin pasar por el Estado; buscar una salida que no sea humillante, un rescate que no parezca igual al que ya padecen Grecia, Irlanda y Portugal; diseñar un disfraz que permita a Mariano Rajoy no pasar a la historia como el presidente que rindió la soberanía económica del país.

¿El problema mayor? Que el Mecanismo Europeo de Estabilidad –el fondo de 700.000 millones que desde el 1 de julio se ocupará de ayudar a los países europeos en problemas– no permite prestar directamente a los bancos. Tiene que ser el Gobierno del país quien solicite y reciba formalmente la ayuda, y ese rescate supone la intervención. Cambiar esto no es fácil porque este fondo ya está aprobado por varios parlamentos europeos –como los de Francia y Eslovenia– y no hay tiempo material para reescribir ese tratado. El dinero para la banca española es necesario ya.

A contrarreloj, los equipos negociadores están buscando un subterfugio legal que permita rodear este importante obstáculo legal. Se manejan varias alternativas: que la ayuda a la banca la reciba el FROB –el actual fondo de rescate–. O que el Gobierno cree un nuevo “Special Purpose Vehicle“: una sociedad instrumental a través de la cual España podría recibir y distribuir el dinero para la banca. Este tipo de entidades son habituales en la gestión de bancarrotas de empresas y sirven para aislar el riesgo: como un parachoques para que las posibles pérdidas que provoque el rescate a la banca salpiquen lo menos posible al Estado. La idea que está planteando el Gobierno pasa incluso porque esta sociedad instrumental pueda emitir deuda para aumentar su potencia de fuego.

En cualquier caso, este rescate “blando” también implicaría condiciones: Alemania –muy presionada por EEUU– ha abierto un poco la mano, pero sigue negándose a que España reciba esta ayuda sin entregar prendas a cambio. De una manera o de la otra, España afrontará nuevos recortes y perderá gran parte de su soberanía económica, por mucho que  Rajoy asegurase hace una semana que “no habrá rescate a la banca“; por mucho que hoy se pretenda camuflar.


jun 06 2012

Guía para sobrevivir a un atroz mes de junio

Este mes de junio de 2012 va a ser clave en nuestra historia. Lo que pase en las siguientes semanas marcará nuestro futuro y el de nuestros hijos. Que España sea intervenida –total o parcialmente– dependerá de lo que ocurra en cinco fechas clave que conviene conocer.

Miércoles, 7 de junio. España sale al mercado: pedirá prestados 2.000 millones de euros a través de bonos del Estado. No es una emisión de deuda especialmente grande, pero llega en un momento muy complicado.

Lunes, 11 de junio. El FMI anunciará los resultados de un informe sobre la banca española. Según ha avanzado el ministro Luis de Guindos, este estudio certifica que el 70% del sector financiero está sano, mientras que el 30% restante necesitará dinero público para mantener su solvencia. Habrá que verlo: de los detalles de este estudio saldrá la primera pista clara de cuánto dinero público va a necesitar la banca española.

Domingo, 17 de junio. Elecciones en Grecia. El favorito en las encuestas es el izquierdista Syriza, que plantea en su programa renegociar la deuda y las condiciones del rescate. Alemania ya ha dejado ver que esto no es posible, e implicaría la salida de Grecia del euro (y un nuevo tsunami para España). El favorito de los mercados es el partido conservador Nueva Democracia, que defiende el plan de rescate ordenado por la troika: por el FMI, el BCE y la Comisión Europea.

Tercera semana de junio (del 18 al 24). En estas fechas está previsto que los dos auditores extranjeros que están buceando en los balances de los bancos den su diagnóstico: cuánto dinero hace falta para que todas las entidades financieras españolas sean solventes. Emilio Botín habla de solo 40.000 millones de euros –por comparar: equivale a todos los recortes de este año–. Otros informes multiplican esta cifra por dos e incluso tres. El Gobierno quiere esperar al menos hasta que se conozcan estas auditorías para decidir si pide formalmente un rescate.

Viernes 28 y sábado 29 de junio. Son las fechas más importantes: durante este fin de semana se celebra una cumbre de los líderes europeos. De aquí saldrán (o no) los acuerdos que pueden salvar a España del rescate total. Es en esta reunión en la que se acordará si el fondo de rescate puede entrar directamente a los bancos, sin pasar por el Estado (como pretende España, Francia y la Comisión Europea y no se deja Alemania).

Domingo 1 de julio. Ese día entrará en funcionamiento el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad una nueva institución europea que sustituirá al actual Fondo Europeo de Estabilidad con condiciones algo mejores para los países que acaben formalmente intervenidos.

El 1 de julio también se juega la final de la Eurocopa. Puede ser el premio de consolación.


jun 05 2012

El Tribunal de La Haya, el de Estrasburgo y el de Puerto Banús

¿Qué más hace falta para que dimita Carlos Dívar o para que el Gobierno lo saque de una vez de su sillón? ¿Un eclipse? ¿Una aparición mariana? ¿Un país europeo con cultura de la responsabilidad y donde los políticos y altos funcionarios del Estado sean conscientes que el dinero de los contribuyentes es de las cosas más sagradas que hay? Cada nuevo detalle que conocemos de lo que considera un gasto oficial el máximo responsable de la justicia en España provoca aún más ganas de emigrar. Érase una vez un presidente de Tribunal Supremo tan trabajador que tenía cenas de trabajo hasta la noche de los Reyes Magos. Y eso que cenaba solo. Érase un Consejo General del Poder Judicial tan generoso que pagaba cinco días de vacaciones en Marbella al jefe por un acto de unas horas. Y eso que el hotel le pillaba a 200 kilómetros de su apretada agenda. Érase un ministro de Justicia tan cumplidor que, después de estas revelaciones –y alguna más que saldrá–, hoy nos seguirá diciendo que da igual, que ya lo siente, que “Dívar sale reforzado” y que si el pueblo no tiene pan, que coma pasteles.

¿Se conjuga el verbo dimitir en castellano? ¿Seguro? ¿También en primera persona?

Lo de menos es con quién compartía mantel Carlos Dívar durante estas 24 cenas para dos personas que nos cargó a la cuenta de todos los españoles (salvo la cuenta de aquellos defraudadores en los que tanto confía el Gobierno y que se beneficiarán de la amnistía fiscal). Es evidente que las cenas y los fines de semana caribeños de Dívar en Puerto Banús fueron un gasto personal. Si no lo fuese, el presidente del Supremo lo hubiese explicado ya. La transparencia en el gasto público consiste en eso: si no lo puedes contar, será que no debiste hacerlo.

Todo Madrid y parte del extranjero saben ya con quién viajaba durante sus largos fines de semana para dos. A mí su vida privada me importa un Dívar, siempre que sus gastos privados se los pague él, que para eso el presidente del Supremo disfruta del segundo sueldo público más alto del país, solo por detrás del que tiene estipulado el rey. Es tan obvio y tan sencillo de explicar que sorprendería que el Gobierno pueda aguantar esta situación durante muchos días más, como si no hubiese un dinosaurio en el salón que se está meando en la sopera, que se está comiendo las cortinas, que daña más a la convivencia, al Estado y a la imagen exterior del país que mil pitadas con pedorreta al sagrado himno nacional.


jun 05 2012

¿Y si Rato tiene algo de razón?

Un suponer. Imaginemos que Rodrigo Rato tiene algo de razón. Que no hacen falta 22.000 millones de euros públicos para Bankia. Que basta con solo 7.000 millones, como daba por bueno el Banco de España. Que con ese dinero es suficiente para equilibrar las cuentas de la entidad. Que inyectar tal cantidad de fondos públicos –22.000 millones equivalen al 2% del PIB– coloca a Bankia en una situación más solvente que el resto de las entidades financieras. Que, peor aún, esa “brutal inyección de capital” provoca un problema gravísimo para el país porque el nivel de Bankia será el estándar para los demás bancos; porque si a Bankia hay que dejarla alicatada hasta al techo y más allá, el listón para los demás es igual de exigente y hará falta mucho más dinero del necesario para sanear a la banca. La pregunta: si Rato tiene algo de razón, ¿cómo de grave habría sido la irresponsabilidad del Gobierno de Rajoy? ¿Cómo de estúpida habría sido la gestión de esta crisis por parte del ministro Luis de Guindos al permitir que el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, le tomase la palabra cuando dijo aquello de “todo el dinero que sea necesario” y pidiese tres veces más de lo que hacía falta? ¿Cómo de caro nos habría salido este tremendo error del Gobierno que ha anulado al Banco de España, que lo mismo hasta nos cuesta la intervención?

Otro suponer radicalmente distinto. Imaginemos que es Goirigolzarri, el nuevo presidente de Bankia, el que tiene razón. Que sí hacen falta 22.000 millones de euros públicos porque la gestión de Bankia ha sido tan nefasta que roza la estafa, si es que no va más allá. Que en realidad ese documento repartido por Rodrigo Rato en el consejo de Caja Madrid, donde critica la nacionalización de Bankia, es solo un movimiento muy asesorado por sus abogados para intentar llenarse de argumentos ante el más que probable proceso judicial al que Rato va a tenerse que enfrentar.

Imaginemos que lo que pasa es que Rodrigo Rato no quiere ser Mario Conde. Que se ha dado cuenta de que, en un país que tendrá que soportar los recortes más terribles de su historia reciente en tiempos de paz, el Gobierno va a necesitar un culpable. Una espita para liberar la presión. Alguien que pague de forma ejemplar por cada uno de los sacrificios que todos los ciudadanos van a tener que afrontar.

Imaginemos que es peor aún, y lo que pasa es que Rato, a cambio de su dimisión, pactó con Mariano Rajoy que nada grave le iba a pasar. Imaginemos que Rato sabe que ese pacto se ha roto, que Rajoy no le va a rescatar, y que por eso se prepara para lo peor.

Imaginemos, para terminar, que viviésemos en un país serio donde todas estas preguntas, todas estas hipótesis, toda la verdad, recibiesen cumplida respuesta en una Comisión de Investigación en el Congreso. O en la mismísima Audiencia Nacional.

Actualización 18:13: Goirigolzarri amenaza con abandonar Bankia si no le dan todo el dinero que pidió.


jun 04 2012

Bruselas abre el cielo para España

Cosas que pasan en Bruselas (y que cuesta entender fuera de allí): el mismo comisario de Asuntos Económicos que el pasado jueves cerró la posibilidad de que la banca española reciba una ayuda directa del fondo de rescate abre hoy la puerta a esta posibilidad. Falta por conocer qué dice de todo esto Alemania, que es quien tiene la llave de la salvación de España. Pero que la Comisión Europea insista otra vez en esta idea es sin duda una buena noticia para el euro y para España.

Que el fondo de rescate pueda prestar directamente a los bancos que lo necesiten es una salida bastante digna para esta crisis: es la fórmula que está buscando el Gobierno de Rajoy desde hace semanas. Si se aprueba esta modificación, si Alemania da su visto bueno, el panorama se aclara bastante. España podría refinanciar a sus bancos sin necesidad de tener que solicitar formalmente la ayuda de sus socios europeos. En lugar de ser España quien se hiciese cargo de sus bancos para después pedir ayuda a Europa y el FMI, sería el fondo de rescate quien directamente –y sin pasar por el Estado– prestase el dinero necesario a los bancos.

Esta solución evitaría formalmente la consecuencia más temida de un rescate para el sector financiero: la condicionalidad. Con esta fórmula, España no tendría que rendir toda su soberanía en política fiscal y económica a la troika (el BCE, el FMI y la Comisión Europea), como sí han hecho los otros tres países rescatados: Portugal, Irlanda y Grecia. Sin embargo, aún en el caso de que esta propuesta prospere, falta por conocer la letra pequeña, que será en cualquier caso durísima. Es muy difícil que Alemania acceda a una solución así, salvo que España ofrezca garantías plenas de que aplicará hasta sus últimas consecuencias los recortes necesarios para acabar con el déficit público, bajo las directrices de Alemania. Salvaríamos la honra, pero no los barcos. Y aún así, no nos libraríamos de la tijera.


jun 04 2012

En qué consiste un rescate

No se sabe si será un rescate parcial –solo a la banca– o un rescate total –a la banca y al Estado–. Tampoco se sabe si se le llamará siquiera rescate o si se camuflará la intervención de nuestra economía bajo algún eufemismo que camufle la derrota. En el mejor de los casos, la ayuda llegará directamente hasta la banca. En el peor, será el Gobierno quien tenga que hacerse cargo del préstamo y la intervención será completa. Solo hay dos certezas. La primera: España necesitará dinero público para el sector financiero, más del que nos podrán prestar los mercados, por lo que ese capital llegará del extranjero con condiciones. La segunda: sea España plenamente intervenida o sea simplemente tutelada, esas condiciones serán durísimas para los españoles.

En cuestión de pocos meses, tal vez semanas, la ciudadanía española tendrá que soportar unos recortes aún más brutales que los que hasta ahora hemos conocido en los cuatro años que llevamos de crisis. Subirá el IVA, bajarán las pensiones o se acelerará el aumento en la edad de jubilación (o ambas cosas), se recortará el sueldo y el número de funcionarios, subirán los impuestos a la gasolina, aumentarán aún más las tasas, se reducirán las prestaciones por desempleo…

El Gobierno tendrá que aplicar un recorte tan brutal como el de Grecia, como el de Portugal, que hará de las actuales medidas una broma. Va a ser un sapo durísimo de tragar porque la culpa de este nueva vuelta de tuerca será de unos bankeros, de un establishment político y financiero, que ha vivido por encima de la posibilidades de la sociedad española. En un país con el paro al 25%, con la jefatura del Estado debilitada por el caso Urdangarin cuando no caza elefantes, con el Tribunal Supremo de semanas caribeñas, con la clase política cada vez más cuestionada, el riesgo de una ruptura institucional, de un estallido social, es cada vez más alto. Hay gasolina en la calle. Solo falta una cerilla, la gota que colma el vaso.


jun 01 2012

Un sector del Gobierno plantea amenazar a Alemania con romper el euro

El jefe de la oficina económica de La Moncloa, Alvaro Nadal, es el principal defensor de una idea que cada vez cuenta con más respaldo en el Gobierno: amenazar a Alemania con la salida del euro y la vuelta a la peseta si Angela Merkel no alivia la presión de los mercados sobre España.

El Gobierno lleva semanas maniobrando para que España no sea intervenida: para que el agujero financiero de Bankia y otras entidades no suponga el rescate total del país y la intervención plena de nuestra política económica. El ejecutivo de Mariano Rajoy está buscando distintas opciones para la refinanciación de la banca, pero Alemania solo está dispuesta a que Europa inyecte dinero en la banca española si lo pide directamente el Gobierno y si esa ayuda es condicional: si a cambio España aplica nuevos recortes.

La propuesta de Nadal consiste en utilizar el fantasma de la ruptura del euro como herramienta de presión sobre Alemania. El jefe de la oficina económica de La Moncloa defiende esta idea desde hace meses –incluso desde antes de la llegada de Rajoy a La Moncloa– en distintas reuniones privadas con empresarios, políticos y economistas. Sin embargo, la crisis desatada por Bankia ha dado alas a su propuesta, que está ya sobre la mesa. “El futuro del euro se juega en las próximas semanas en Italia y España”, dijo ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos en unas palabras que algunos economistas interpretan dentro de esta corriente. Sin embargo, no está claro hasta qué punto España ha enseñado los dientes con la posibilidad de una vuelta a la peseta en las distintas reuniones del ministro y la vicepresidenta en Berlín y Washington, ni tampoco qué opina el presidente Rajoy de esta estrategia.

Hoy en El País un grupo de economistas cercanos al PP –Luis Garicano, Tano Santos y Jesús Fernández-Villaverde– escriben un artículo crítico con esta táctica del Gobierno, que conocen los principales economistas españoles. En él cuestiona “esa infantil amenaza” de volver a la peseta y llegan a pedir incluso la dimisión en bloque del Ejecutivo y un Gobierno de concentración nacional.


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